Covid-19: ¿La eclosión de un capitalismo 2.0?


Covid-19: ¿La eclosión de un capitalismo 2.0?

¿Podrá el capitalismo emerger con mayor fuerza después de la pandemia?

Recientemente en redes se generó un debate debido a dos posturas antagónicas de dos de los más grandes pensadores del mundo intelectual contemporáneo, Slavoj Žižek y Byung Chul Han. Ambos ofrecieron sus puntos de vista con respecto a la actual pandemia del Covid-19; por un lado, Žižek nos dice que el Covid-19 podrá hacernos transitar hacia una sociedad alternativa de cooperación y solidaridad global y por el otro Chul Han, que considera que el Covid-19 no trae aparejada la solidaridad, ya que al aislarnos e individualizarnos más, hará que el capitalismo se renueve con mayor fuerza.
Podemos observar como el sistema económico capitalista, que impera en la gran mayoría de países del mundo, se ha visto gravemente afectado debido a la pandemia del Covid-19. ¿Pero, esto supone un punto de quiebre para el mismo como nos sugiere Žižek o será el escenario perfecto para que alcance un mayor desarrollo como nos sugiere Chul Han?
Me decanto por la postura de Han y replanteo la anterior interrogante, ¿Por qué el capitalismo podría emerger con mayor fuerza después de la pandemia?
El historiador Yuval Noah Harari, cree que pasada la pandemia se materializarán dos escenarios: primero, el de la vigilancia totalitaria versus empoderamiento ciudadano y el segundo, el de aislamiento nacionalista versus la solidaridad. Realmente considero que el escenario a concretarse será una posible mezcla de ambos, la cual daría como resultado un mundo dividido, pero simbiótico entre la vigilancia totalitaria y el aislamiento nacionalista, por parte de un gran número de naciones en el mundo; aunado a esto, existe una alta posibilidad de que pasada la pandemia del Covid-19, el capitalismo emerja con mucha más fuerza, ya que, al disminuir la demanda, es decir, las compras y transacciones que sostienen el flujo económico, disminuirán a su vez los ingresos, por obvias razones; pasada la crisis, las empresas aumentarán el costo de sus productos y servicios paulatinamente, para recuperar ganancias e ingresos y así re estabilizar su economía. Además, los individuos al haber estado cautivos y privados de sus habituales rutinas de excesos y placeres, podrían volcarse al consumismo, como una especie de secuelas por el síndrome de abstinencia, el cual se manifestaría en gran parte de los individuos al presentársele la posibilidad de retomar su movilidad y su rutina consumista sin ninguna restricción.
Cada región del mundo lo experimentará de un modo diverso, tendremos que ser resilientes y adaptarnos a la hostilidad que el virus ha suscitado y en la agonía del vacío encontraremos la fuerza para superar la adversidad.
Después del exceso de trabajo fuera de casa, por el confinamiento en nuestros hogares, experimentamos el aburrimiento (debido a la paralización del trabajo), el individuo se siente inutilizado al no poder llevar a cabo sus otroras tareas laborales. En contraste, otros dan rienda suelta al cultivo de la imaginación y la creatividad.
El consejo de Nietzsche, es el de volcarnos a pensar, hablar, mirar y esto solo es posible a través de la vida contemplativa. Contemplar, significa controlar los instintos e impulsos, para posteriormente poder convertir nuestras vidas, en reales vidas activas.
Debido al confinamiento por la pandemia, todos los momentos se tornan iguales, no existen diferencias entre el ayer, el hoy y el mañana, vivimos un presente sin rumbo, que anula la expectativa entre lo que ya es y lo que todavía no es; pero, esta realidad nos permite estar ante la posibilidad de retomar o iniciar una vida contemplativa, convirtiendo el ocio en el ejercicio de pensar, de invertir el tiempo en el rendimiento metafísico al igual que el que invertimos en el físico.
La verdadera libertad es el detenerse y el contemplar, aprovechar cada instante de la vida, no requiere necesariamente del hacer algo físico, sino también del hacer metafísico. El no hacer, no es una impotencia e imposibilidad, sino un camino alternativo al verdadero hacer.
El contemplar, en tiempos de pandemia supone crecimiento, desarrollo espiritual e intelectual, el cultivo del pensamiento crítico y el añorado viaje al encuentro con uno mismo.



Andrés S. Millares B.

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