Comprensión lectora: “Un antídoto al caos”


La comprensión lectora es la capacidad de un individuo de captar y comprender la información de la manera más objetiva posible, comprender lo que un autor o emisor haya querido transmitir a través de un texto. Aunado a esta se encuentra la “competencia lectora”, que no es más que la capacidad para utilizar o aplicar dicha comprensión lectora en pro del entorno que le rodea. En todo caso, existe aquí una simbiosis que debe dar como origen, un producto o resultado de armonía y bienestar tanto individual como colectivo. Pero, este proceso interactivo entre el individuo y el texto no siempre es amigable y no siempre da bueno frutos, ya que la apropiada ejecución de la misma, requiere de una serie de factores y variables que no depende propiamente del individuo, sino también de su entorno, ya sea el caso de su familia, la sociedad o los centros educativos.

La comprensión lectora está más ligada al individuo que a su entorno, debido a sus capacidades intelectuales, emocionales y a sus rasgos de personalidad; por su parte la competencia lectora se basa en la socialización e inteligencia social, pero, aunque ambas, tanto la comprensión lectora como la competencia lectora, estén más relacionadas a un factor individual, esto no significa que estén desconectadas del factor social y del entorno, es decir, para que un individuo desarrolle una óptima comprensión lectora debe contar con una estimulación propiciada por un experto, debe darse un proceso interactivo entre un aprendiz y un instructor, a este proceso se le conoce en psicología como andamiaje.

Sin duda alguna, el proceso de andamiaje es el llevado a cabo por nuestro sistema educativo, lo cual supondría un óptimo y elevado nivel de comprensión lectora en el país, pero la realidad es otra. Recientemente, Panamá, se ubicó en el puesto número 71 de 79 países de la categoría de habilidad lectora de las pruebas PISA. Estos datos son alarmantes, debido a que la comprensión lectora es parte esencial del proceso de lectura, ya que a través de esta el individuo amplia y modifica sus esquemas cognitivos, lo cual se traduce en una conversación entre el lector y el texto, con la cual debería interpretar su contenido de manera crítica, seleccionando así lo que considere más conveniente tanto para él como para los demás, pero esta realidad es ajena a la que vivimos en la actualidad, puesto que en nuestra vida cotidiana nos encontramos con innumerables casos de individuos que practican una lectura superficial, sin el debido detenimiento, esfuerzo cognitivo y razonamiento crítico necesario, traduciéndose el acto de lectura, en uno de consumo, en el leer no para aprender, sino para exhibir socialmente un inadecuado y narcisista conocimiento, tergiversado por su superficialidad y sesgo emocional.

Las redes sociales hoy, son el epicentro de debates que tienen como origen una inadecuada y mala interpretación de cada una de las informaciones que en ellas se publican y estas situaciones dan como resultado un mayor conflicto social, que se traduce en crisis, debido al resentimiento propiciado por estos debates acalorados donde impera no solo la desinformación, sino también la desconsideración, la descortesía y el irrespeto que generan finalmente en las redes un campo de batalla ideológico.

Leer, no es lo mismo que comprender lo que se lee. La comprensión lectora va mucho más allá que atribuirle significado a las palabras. Comprender lo que se lee, implica tener la capacidad de seleccionar la información, de interpretarla objetivamente en base a nuestros conocimientos previos, de enfrentarnos a los planteamientos teóricos y a las ideas propuestas por el texto, aunque esto suponga cuestionarnos a nosotros mismos y poner en duda tanto nuestros tópicos, como con los que convivimos a diario socialmente. Una mejor comprensión lectora además de adentrarnos en un mundo de saberes, nos ayuda a comprender, interpretar o reinterpretar nuestra realidad y es que como decía el renombrado psiquiatra Carl Jung: “Ampliar el conocimiento es ensanchar los límites de la consciencia y cada paso adelante es un logro doloroso y complejo”.

La lectura comprensiva además de ayudar en la adquisición de conocimientos, puede ayudarnos a evitar conflictos sociales con origen ideológico y puede incluso salvar millones de vidas, ya que la gran mayoría de conflictos y guerras a lo largo de historia, han tenido un origen ideológico debido a una inadecuada interpretación de un texto, así como de la tergiversación de un planteamiento teórico. La lectura comprensiva puede salvar más vidas que una vacuna, porque el peor virus de la humanidad no ha sido biológico, sino ideológico, ya que cuando una idea se implanta en la mente, es muy difícil de erradicar.

Leer no es una carrera, es una travesía que conlleva tiempo, que debe disfrutarse. No te hace mejor leer 20 libros en un mes, realmente solo te hace un consumista alineado, mejor te hace detenerte, preguntarte y pensar qué entendiste del último o único libro que leíste. La comprensión lectora es por ende un antídoto al caos.






Andrés, S; Millares, B.

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